

Ya se sabe que el concepto de arte resulta muy difuso. En sus fronteras de definición parece caber casi cualquier cosa. El concepto no es capaz de definir al objeto. Sino que muchas veces el objeto o la pieza, define al concepto o lo obliga a ser redefinido. Dentro del arte cabe, en estos tiempo tiempos, casi cualquier cosa. Desde un tiburón disecado dentro de un cubo de agua hasta las pinturas de un graffitero inglés o la utilización de fractales o cuentas matématicas o isobaras del tiempo. Todo representado puede ser considerado arte. Hay piezas publicitarias que sin llegar a ser arte son capaces de evocarlo quizás. Conjugar el 3D en una representación plana, con los colores de las banderas de un país, en el sistema GPS para un coche requiere de un esfuerzo que bien vale la pena admirar. Aunque no sea arte y solo sea diseño exquisito. Porque hay objetos que no necesitan ser considerados obras de arte para que se puedan disfrutar. Y de paso dejamos descansar y no desgastamos tanto al arte.
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