Ambivalencia. Iniciación. Decisión. Liberación. Transformación. ¿Quién no ha dudado alguna vez en atravesar una puerta? Símbolo del tiempo. Pero no su representación. Sólo un reflejo del mismo. ¿Acaso alguien permanece bajo una puerta? Ni siquiera el "guardián" lo hace. Los "mensajeros" te acercan a una. Pero es uno mismo el que da el paso. El que toma la decisión. El que la atraviesa. Y nadie es el mismo una vez que ha cruzado una. ¿Qué produce más incertidumbre: una puerta entreabierta o una puerta cerrada? Sin embargo esa incertidumbre desaparece ante una puerta abierta. ¿Es porque podemos ver a través de ella? ¿Es esa la clave de la duda? Pero si sólo vemos lo que el marco de la puerta nos muestra...¿podemos deducir de ello el resto del conjunto? ¿Es por eso que confiamos mas en una puerta abierta? Sin embargo una puerta siembre es el saludo previo de una sorpresa...de un descubrimiento. "No deberías haber cruzado esa puerta" "No deberías atravesar esa puerta" "No quieres abrir esa puerta". Atravesar una puerta es un acto de fe...de esperanza...es vislumbrar, por unas milésimas de segundos, la transformación del tiempo...el pasado, el presente y el futuro en el registro perfecto y único. Atravesarlas es el antes y el después y por unos segundos la eternidad. No hay pasado ni futuro...en su intersección se juntan ambos...se suceden, se confunden...se hacen eternos...y entonces descubrimos y nos transformamos...Las puertas son una representación del tiempo...pero siempre un acto de fe, de esperanza...de optimismo... por lo que acontecerá. Son el desafío supremo al miedo al cambio...son el tiempo y el destello minúsculo del mismo...del universo...son el presente, por unos instantes...en su mayor y mas hermosa expresión...miércoles 19 de octubre de 2011
Símbolos: Puerta
Ambivalencia. Iniciación. Decisión. Liberación. Transformación. ¿Quién no ha dudado alguna vez en atravesar una puerta? Símbolo del tiempo. Pero no su representación. Sólo un reflejo del mismo. ¿Acaso alguien permanece bajo una puerta? Ni siquiera el "guardián" lo hace. Los "mensajeros" te acercan a una. Pero es uno mismo el que da el paso. El que toma la decisión. El que la atraviesa. Y nadie es el mismo una vez que ha cruzado una. ¿Qué produce más incertidumbre: una puerta entreabierta o una puerta cerrada? Sin embargo esa incertidumbre desaparece ante una puerta abierta. ¿Es porque podemos ver a través de ella? ¿Es esa la clave de la duda? Pero si sólo vemos lo que el marco de la puerta nos muestra...¿podemos deducir de ello el resto del conjunto? ¿Es por eso que confiamos mas en una puerta abierta? Sin embargo una puerta siembre es el saludo previo de una sorpresa...de un descubrimiento. "No deberías haber cruzado esa puerta" "No deberías atravesar esa puerta" "No quieres abrir esa puerta". Atravesar una puerta es un acto de fe...de esperanza...es vislumbrar, por unas milésimas de segundos, la transformación del tiempo...el pasado, el presente y el futuro en el registro perfecto y único. Atravesarlas es el antes y el después y por unos segundos la eternidad. No hay pasado ni futuro...en su intersección se juntan ambos...se suceden, se confunden...se hacen eternos...y entonces descubrimos y nos transformamos...Las puertas son una representación del tiempo...pero siempre un acto de fe, de esperanza...de optimismo... por lo que acontecerá. Son el desafío supremo al miedo al cambio...son el tiempo y el destello minúsculo del mismo...del universo...son el presente, por unos instantes...en su mayor y mas hermosa expresión...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada