viernes 6 de febrero de 2009

Nostalgia de lo auténtico

Este artículo salió publicado en el diario El País en 2004. Lo escribió Carlos Ares desde Buenos Aires. Está redactado poco tiempo después de que Argentina consiguiera la medalla de oro en fútbol en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Por ese entonces, el entrenador de la selección argentina era, todavía, Marcelo Bielsa. El artículo me conmovió. Sobre todo porque resulta difícil encontrar a gente como Bielsa en el fútbol. Una persona auténtica y honrada. Que demostró grandeza y una manera de ser y hacer las cosas que en la Argentina se ha ido relegando con el tiempo. Sus principios, sus valores y su respeto no es normal en el ambiente del fútbol. Y cuando me refiero al "ambiente del fútbol" quiero decir también a aficionados, periodistas, directivos, etc. Sobre todo a estos dos últimos grupos. Me dolió mucho que Bielsa dejara de ser el entrenador de la selección. Por su forma de ver el fútbol y por su persona pero además por lo que representaba. La continuidad del trabajo en el tiempo. La continidad y la apuesta por los proyectos a mediano y largo plazo. La confianza en la capacidad de la gente. El respeto por el trabajo bien hecho. La transparencia y la capacidad de reconocer los errores sin creer que por eso se es más débil. El respeto por el trabajo de los demás. El trato sincero y directo. Bielsa renunció a la selección luego de conseguir la medalla de oro. Se fue y desapareció, no recuerdo cuánto, pero algo más de un año. Se fue a estar con su familia. Con sus valores. Con sus ideas. Y los demás nos quedamos con su recuerdo, más allá de las victorias y las derrotas. Nos quedamos con la estela de sus principios y su manera de hacer las cosas, nos quedamos con nostalgia de lo auténtico. Tan difícil de tener y de ver hoy en día.
BIELSA ACABA CON EL MITO DE SÍSIFO
- Carlos Ares, Buenos Aires
Si todo argentino es una promesa, probablemente el entrenador Marcelo Bielsa sea una de las pocas que puede darse ya por cumplidas. Si es verdad que en este país el fútbol anticipa la realidad, serán dignos por vivirse los años por venir. La sequía de títulos internacionales de Argentina llevaba 11 años, desde 1993 cuando ganó la Copa de América en Ecuador. Ahora acaba de obtener por primera vez en su historia una medalla de oro en los Juegos Olìmpicos, la única conquista que le faltaba. el mérito mayor es que Bielsa sigue allí, en su puesto.
Los cuervos críticos de la prensa argentina que le seguía y picoteaban, siempre a la espalda suya, dejaron de graznar desde la madrugada del sábado. Hasta entonces podía vérselos y escucharlos allí, en los programas de televisión y radio, revoloteando, sanguinarios, azuzando al público para que le despedazara con silbidos, insultos y reprobaciones desde que Argentina fuera eliminada en la primera fase de la Copa del Mundo de 2002. Como Sísifo, Marcelo Bielsa cargaba en la mochila la pesada piedra del fracaso acumulado. Hace sólo un mes, a 30 segundos del final, Brasil empataba la final de la Copa América que Argentina perdió luego en la tanda de penaltis.
Sin rendirse a la presión ni contestar a los insultos, Bielsa respondió a los comentarios miserables con autoridad y convicción. La mayoría de los aficionados, y de los ciudadanos en general, se han rendido ahora a la honestidad y convicción con que el entrenador afronto la adversidad. Pocas veces se escuchó en Argentina a un personaje público decir lo que Marcelo Bielsa dijo cuando el equipo jugó bien pero no ganó: " Sé lo que hay que dar para conseguir el reconocimiento popular. Pero para lograrlo no voy a dejar de hacer lo que pienso. Sería demagogia. Nuestra idea es conmover a la gente dentro de nuestras posibilidades".
La obsesión por el fútbol tiene que ver con el jugador que no fue y el mandato familiar de los Bielsa. La historia que sigue revela lo que sentía por el juego aquel pibe que llegó a las inferiores de Newell's. En enero de 1976 el entonces entrenador de Argentina, César Menotti, dedicado a la selección mayor que preparaba la Copa del Mundo de 1978, dijo que no tenía tiempo para armar un equipo de juveniles y propuso a los directivos desistir de participar en las eliminatorias suramericanas a los Juegos de Recife, Brasil. La AFA, obligada reglamentariamente a cumplir el compromiso, recurrió al Newell`s Old Boys, de afamada cantera, para que representara al país. Jorge Griffa, ex jugador del Altético de Madrid, convocó a la Tercera División que estaba de vacaciones y Marcelo Bielsa, de 21 años, integró la pareja de centrales titulares con Dardo Jara.
Esa Tercera, un equipo que venía de ganar cuatro campeonatos, venció a Chile, a Perú y sólo perdió frente a Brasil. Pero no consiguió clasificarse entre los dos primeros. La revista El Gráfico incluyó a Bielsa como titular en el equipo "ideal" del torneo. El entrenador, con autentica vergüenza, recuerda: "En ese equipo ideal a mi me pusieron compartiendo la defensa con Edinho, quien luego brillaría en la selección de Brasil. ¡Que falta de respeto! Yo sabía dar un pase, pero cuando estaba bajo presión lo hacía como Bielsa, no como Bochini".
Del mandato familiar habla su hermano Rafael Bielsa, actual Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno. Los Bielsa tienen una hermana que es vicegobernadora de la provincia de Santa Fe. Dice Rafael: "No fue fácil ser un chico en el seno de nuestra familia. El trabajo era agotador. Entre nuestro reconocido abuelo, que intimidaba con sus conocimientos oceánicos, y nuestra madre, que mandaba rechazar lo que no se obtenía sin esfuerzo, porque si no habías luchado para conseguir algo no sabrías cómo perseverar para conservarlo, tenías que estar todo el tiempo alerta, concentrado y en forma. Era forzoso leer continuamente, tener algo con sentido para decir, ser rápido y filósofo en las respuestas, despreciar los bienes materiales, menospreciar las tentaciones, apreciar las normas del clan, y mirar el mundo desde la altura de quien tiene su camino fijado, y no hay nada ni nadie que pueda apartarlo de él".
Hace dos años, antes de disputarse la Copa del Mundo de 2002, su hermano Rafael le escribió una carta a Marcelo: "¿Te acordás de aquel viaje Buenos Aires-Rosario, a comienzos de los 80? Yo volvía de mi obligada estadía en Barcelona, y vos habías ido a buscarme a Ezeiza. Viajábamos en un ómnibus. En un momento me dijiste: ¿Te das cuenta? Tenés 28 años, yo 26, y todavía no hicimos na-da-de-na-da en la vida?. Rafael dice que Marcelo siempre andaba en busca de "combinaciones" que le permitieran reducir el azar para desarrollar un estilo de juego que recuperara la historia de los grandes equipos y jugadores argentinos. Un grupo de propuesta generosa, noble, leal. Como entrenador, Marcelo Bielsa ganó campeonatos argentinos con el Newell's y el Vélez, pero entonces no parecía estar completamente satisfecho.
Su ilusión era ganar la Copa del Mundo con Argentina. Si acaso, a pesar de todo, en 2002, acechaba la derrota, Rafael le anticipaba a Marcelo: "Y si perdés, si pierden, si perdemos, ¿te acordás de lo que te quiero, de lo que te queremos, de lo que seríamos capaces de llegar a quererte si por obra del azar hiciese falta?".